jueves, 29 de septiembre de 2011

Cardenal critica que “ensalcen” a Trujillo



RECORDÓ QUE EL TIRANO ASESINÓ MUCHOS DOMINICANOS VALIOSOS
Tomado del Periodico Listin diario del 29 de Noviembre del 2010

Homilía. López Rodríguez ofició una misa en la Catedral, al cumplirse 50 años de la muerte del luchador antitrujillista Juancito Rodríguez.
Noticias RelacionadasJuancito Rodríguez: Entregó todo, hasta la vida por tumbar a TrujilloAdriana Peguero
Santo Domingo
El cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez calificó de alcahuetes a quienes quieren pintar al tirano Rafael Leonidas Trujillo como una gran persona, ignorando que no existe calificativo en el idioma español para expresar adecuadamente lo que significó para este país.

“Fue un gran criminal y un perverso, y yo no tengo nada que reconocerle a ese señor. Nunca lo he hecho ni lo haré tampoco. No espero cometer semejante desatino en mi vida”, agregó.

El purpurado habló en esos términos en su homilía de la misa que ofició en la Catedral de Santo Domingo, en conmemoración de los 50 años del fallecimiento de Juancito Rodríguez García, un reconocido luchador antritrujillista.

“Yo que soy un dominicano que también me tocó vivir bastante tiempo en esos años de la tiranía de ese señor y sé muy bien lo que estoy hablando. No soy ningún tonto. Nací y crecí en esa desgracia, y por consiguiente nosotros debemos estar claros de que a este pueblo hay que respetarle su historia”, agregó.

López Rodríguez dijo que nunca ha estado de acuerdo “con todos estos alcahuetes y gente de poca seriedad y pocos méritos históricos, que en estos momentos quieren ensalzar a Trujillo, no sé porqué motivo”.

Dijo que aquí lo que se ha hecho ha sido justamente “aguantar leña” a un señor que con una partida de irresponsables hizo lo que quiso con este pueblo.

“Esto es lo que siento y pienso, y lo digo con toda libertad, no por ser cardenal, arzobispo de Santo Domingo, sino por ser dominicano”.

Pidió a Dios que a su tío abuelo, Juancito Rodríguez, le haya dado el precio de su lucha contra los abusos del tirano.

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LA ORGANIZACIÓN DE LAS EXPEDICIONES
Juancito Rodríguez García financió y participó en la organización de las expediciones de Luperón en el año 1949, y la de Cayo Confites, en 1947, contra la tiranía de Trujillo.

Era oriundo de Estancia Nueva, Moca, siendo un próspero hacendado en la región del Cibao.

Desarrolló una prolongada actividad antitrujillista dentro y fuera del país como exiliado político, especialmente en Cuba. Falleció en Venezuela el 19 de noviembre del 1960.

VICISITUDES ESTUDIANTILES EN "LA ERA GLORIOSA"



Por GIANNELLA PERDOMO PEREZ*

No olvidaríamos jamás el ruido desagradable que hacían los carros “cepillos” del SIM…

La Universidad APEC, desde hace aproximadamente un lustro, entre los días 20 al 25 de junio, anualmente celebra la Semana del Medio Ambiente.

En esta ocasión, invitada por la Profesora Rosa Sánchez, asistí a la interesante conferencia “Los Recursos Mineros de la República Dominicana”, dictada por el ambientalista Octavio López.Además de lo interesante del tópico, disfruté a carta cabal del ambiente universitario.

Con agrado contemplé el desparpajo estudiantil, la despreocupación que exhiben sus rostros; los grupos de chicas conversando de sus inquietudes; unos sentados por los suelos, laptops en mano o la consulta obligatoria a través del BB, herramienta indispensable en esos predios.

Mientras caminaba por el campus, observándoles y mirando el paisaje, recordé y comparé involuntariamente nuestros tiempos de estudiantes en la tan removida “Era de Trujillo”.

Cuanta realización sentí y agradecí al Señor, al percatarme de la libertad de desempeño que goza la juventud, ya que durante el régimen no fue así.

RECUERDOS

En aquellos días, movernos hasta altas horas de la noche -los guapos que incurrían en estas prácticas- podía resultarnos peligroso.

Imposible conversar en las esquinas, en grupos formados por 3 de nosotros, sin que de repente, como caídos desde el cielo, tal cual estrellas invisibles, surgían los célebres y temibles pequeños volkswagen -“cepillos”- utilizados por los agentes del Servicio de Inteligencia Militar (SIM), obligándonos, en la mayoría de los casos, a disolver lo que consideraban un “mitín conspirativo” contra el régimen.

No olvidaríamos jamás, el ruido desagradable que hacían los “cepillitos”, pasando frente a la casa de cualesquiera de nuestros amigos o amigas, donde nos citábamos a escuchar las canciones norteamericanas de Bill Halley y Elvis Presley, entre otros; aprender a bailar rock and roll, o cualquier baile del momento; refrescarnos tomando limonadas u otras bebidas caseras; hablar pavadas, leer poemas, comentar un libro o juegos de mesa para matar el tiempo.

La frecuencia con la que paseaban los “cepillos” acortaban el tiempo de nuestros encuentros; el nerviosismo de nuestras madres se tornaba latente, temían por nosotros.

Era imperioso terminar la “juntadera” y marcharnos, no sin antes pedir a Dios que llegáramos sanos y salvos a nuestros respectivos hogares.

Quienes como yo teníamos el fichaje del antitrujilismo, debíamos cuidar muy bien nuestros pasos, dónde íbamos, con cuáles amigos o compañeros de estudios compartíamos.

Ante las limitantes, sin los recursos tecnológicos de la actualidad, nos refugiábamos en la lectura, los juegos de mesa, además de disfrutar en familia los programas de televisión de la época.

La televisora oficial, “La Voz Dominicana”, propiedad de Petán Trujillo, hermano del “Padre de la Patria Nueva”, cubría el territorio nacional.

EN SANTIAGO

Recuerdo que para finales del tercer año del bachillerato, mi amiga Scarlett me pidió que estudiáramos juntas.
En horas de la tarde, libros en mano, me marché a su casa. Vivíamos en ¨Los Pepines¨, sector destacado por sus actividades “tendenciosas y subversivas” contra la dictadura.

Cómodamente sentadas, inclinadas nuestras sillas sobre la pared del callejón que conducía a la cocina, repetíamos la lección como gallaretas, ¡nos encantaba estudiar en voces altas! Inesperadamente, una nube militar nos interrumpió abriendo con violencia las puertas, salvajemente invadieron el área.

Apuntándonos con sus armar largas, la voz de mando nos ordenó: “quédense quietas, no se muevan”.

Cómo movernos, si temblábamos igual que cualquier hoja presta a caer en pleno verano.

La manada militar penetró a la casa, -continuábamos encañonadas- buscó y husmeó por todos lados. ¿Cuál era el motivo del allanamiento; quién podría adivinarlo? Luego de un rato, aún estupefactas, escuchamos: “Estamos buscando a Manolo Tavárez” - los uniformados le suponían escondido en la casa-, quien se encontraba en Santo Domingo. Burda excusa.

Los militares abandonaron la casa, dejándonos inquietas y llenas de interrogantes.

Bajo tanta presión nos resultó imposible terminar con los repasos, perdimos la concentración y gracias a Dios, aprobamos la asignatura.

A partir de ese evento, decidí estudiar a solas, en mi casa, no quería volver a vivir esta ilógica y desagradable experiencia.

Los caminos del tiempo me ayudaron a comprender que las acciones represivas del SIM iban encaminadas a suprimir los encuentros juveniles.

¡Ya habían exterminado a “Los Panfleteros”, grupo de cuya existencia y acciones me enteré muchos años mas tarde.

Comprendí la intención del régimen para evitar la organización subversiva en la Ciudad Corazón. Tal actitud de intolerancia y franca violación a los derechos, no cercenó la voluntad de quienes no temían a las acciones restrictivas de los miembros del temido SIM.

LUCHA

Cursando el cuarto año del Bachillerato en el Liceo Secundario “Ulises Francisco Espaillat”, mis compañeros de clases, Danilo Franco, Juani Bisonó y Francisco –Milo- Schiffino, entre otros, formaban parte de grupos que accionaban contra el régimen trujillista.

Hoy, valiéndome de las mismas herramientas de comunicación de esos jóvenes que vi en APEC, he podido restablecer el vínculo con Milo, compañero valiente e inseparable así como bastón humano en mis momentos de gran dificultad emocional, quien desde Bélgica me escribe parte de sus vivencias.

“Nos armábamos de tubos y cadenas cuando salíamos a manifestar o hacer una marcha por las calles de Santiago, como parte de las luchas contra los personeros remanentes del régimen, las que siempre terminábamos en el parque Duarte.

Estas actividades las hacíamos con un grupo formado por estudiantes de término del bachillerato, destacándose entre ellos Danilo Franco, Juani Bisonó, Robinson y Fausto, cuyos apellidos no recuerdo; también he olvidado algunos nombres de otros compañeros integrados.

La aparición de efectivos policiales nos obligaba a terminar de forma violenta las manifestaciones o protestas callejeras; era insoportable respirar los gases lacrimógenos.

A fin de evitar los golpes con macanas y posibles apresamientos, corríamos como gacelas, dispersos por las calles aledañas y en algunos casos, al advertir la presencia militar, tirábamos piedras a las vitrinas de comercios cercanos, como señal de advertencia para la dispersión de la manifestación.

El sonido resquebradizo y desagradable que producían los cristales al caer era la señal para volar a protegernos y burlar la presencia policial.

En esas huidas se nos escapaba la vida pero nos quedaba la satisfacción de haber protestado como única arma de mostrar nuestro disgusto e inconformidad contra los residuos del régimen!En ciertas ocasiones era preciso y obligatorio ir armados para defendernos de la policía y a veces de militares que nos agredían con sus macanas y culatas de sus fusiles; también porque íbamos a una reunión secreta y no sabíamos si nos toparíamos con una patrulla o en una posible redada.

No hablábamos con nadie de todo esto para no involucrar la gente inocente, sobretodo las personas fichadas como tu familia. En fin, fueron momentos de vivencia intensa”.

Alguna vez, en el aula o los pasillos del Liceo, escuché a Danilo y Milo susurrear sobre sus planes; actué como "Claudio", me fingí idiota y por las noches, pedí al Señor por sus cuidados.

Milo finaliza su relato y comenta: “Sobre Robinson te diré que no tuve nunca más noticias de él; Juani Bisonó murió en la Revolución de Abril del 1965, combatiendo en la Zona Constitucionalista.

A Fausto Jiménez lo mataron a tiros, montado en una camioneta, mientras regresaba de un mitin (creo recordar que en Moca); yo asistí a su sepelio. Del grupo solo nos queda Danilo”.

Ante la inmanejable situación y la crudeza de los hechos, la persecución desatada contra los jóvenes de Santiago y sus desapariciones, los padres de Milo, de origen italiano, descubrieron las actividades políticas en las que estaba involucrado.

Sin alternativas para salvarle la vida, rápidamente le sacaron del país, enviándole a Bélgica, donde realizó sus estudios universitarios y fijó allí su residencia.

Alumno ejemplar, de excelentes calificaciones, inquieto, apasionado lector, ¡no pudo estar presente en nuestra investidura! Su partida significó gran tristeza para los compañeros del aula, sobre todo para mí y Patria Ela, quienes formábamos un trío inseparable, dentro y fuera del recinto escolar. Familiarmente “deportaron” a nuestro entrañable amigo.

Gracias al internet hoy nos mantenemos en contacto. Con estas estampas podemos ilustrar cómo vivimos nuestros irrecuperables años de juventud y comprender los motivos de mi disfrute en los predios universitarios.
PERIODISMO DURANTE "LA ERA " DE TRUJILLO. Charla del periodista Miguel Guerrero. Hablar de periodismo como se le entiende hoy durante la llamada Era de Trujillo es una tarea imposible. No existió durante esas tres décadas de oscurantismo nada que se le parezca a una práctica real de periodismo independiente y crítico. La represión no toleraba ningún asomo de disidencia a un régimen que tenía un control casi absoluto de la vida de cada habitante de la república. Es a partir de la caída de ese régimen en que comienzan a aparecer los primeros intentos de expresión libre en la prensa nacional, después de treinta años de opresión y censura. Voy a referirme, por tanto, a la visión que tengo del periodismo dominicano en la etapa de ejercicio democrático que ha vivido nuestro país a partir de entonces.
La prensa nacional ha experimentado en los últimos años los cambios más grandes y profundos ocurridos desde el resurgimiento de la libertad de expresión, a raíz de la caída del trujillismo en 1961. Las transformaciones más significativas se relacionan con el traspaso de la propiedad de la mayoría de los medios importantes a grupos económicos y los cambios radicales de formato y diseño, producto de la adquisición por muchos de ellos de modernas tecnologías. La aplicación de novedosos métodos “mercadológicos”, resultantes de la transferencia de propiedad, dieron lugar a la aparición de periódicos diarios gratuitos, fenómeno este que ha precipitado la desaparición de varios medios, reducido dramáticamente la circulación de otros y provocado bruscos movimientos en las preferencias del público. En mi opinión habrán de ocurrir todavía transformaciones más dramáticas. Podría ocurrir que el gusto de una buena parte de los lectores que aún compran diarios, sumado a la falta de poder adquisitivo y a la ausencia de opciones informativas en un ambiente noticioso tan escaso como el nuestro, se mueva gradual y firmemente hacia las publicaciones gratuitas, por cuanto en su mayoría ofrecen las mismas coberturas. Los medios tendrán necesariamente que analizar su posición a la luz de estas nuevas condiciones en que se desenvuelve el periodismo escrito del país, tomando en cuenta además la forma en que otros medios periódicos no diarios y una amplia oferta proveniente del exterior han ido ganándole espacio a los periódicos tradicionales dominicanos de circulación cotidiana. Nuevos escenarios surgirán y, en mi opinión, que de seguro no compartirán otros colegas, el futuro de los diarios del país dependerá de su capacidad para adaptarse a esta nueva realidad. Los propietarios, responsables y líderes de esos medios se verán forzados a dedicar tiempo y recursos al estudio de la situación, a fin de prepararse para la gran tarea de supervivencia. El auge de los portales digitales, gracias a la magia del Internet, constituye otro desafío al periodismo tradicional y el más fuerte aliado de la libertad de prensa y expresión contra el abuso de autoridad, permitiendo que los profesionales del oficio recuperen el control real de los medios que dirigen, lo cual se había hecho imposible por el alto costo de impresión y administración de un diario. Sin duda alguna, el periodismo digital será la respuesta del futuro. En un mensaje reciente, el presidente Fernández reiteró el compromiso del gobierno de respetar la libertad de prensa y justo es reconocer que hasta ahora ha sido fiel a ese predicamento. Su mensaje obliga a una reflexión sobre el tema. Toda tentativa por imponer reglas a la conducta y responsabilidad de los medios de comunicación lesiona el papel de la prensa independiente en una sociedad democrática. En los últimos años ha crecido la tendencia de los gobiernos a fijar reglas para definir el concepto de la responsabilidad periodística, como son los casos de Venezuela, Bolivia y Ecuador y desde hace cinco décadas en Cuba, bajo el régimen de Fidel Castro. No es tarea fácil determinar cuáles son esos límites, a menos que sean los que se fije a sí misma cada medio. Resulta chocante la aceptación que goza en ciertos medios periodísticos, tanto dentro como fuera del país, la teoría de que la potestad de establecer límites y reglas a esa responsabilidad cae o encaja dentro de las atribuciones del gobierno. La experiencia ha demostrado que siempre que la autoridad pública, cualquiera sea su naturaleza, pueda directa o indirectamente limitar esa responsabilidad, la independencia y la libertad de prensa quedan virtualmente suprimidas. La intervención de un gobierno en el campo de la actividad periodística equivale a otorgarle la capacidad de decidir qué puede o debe publicar un diario. Transferir esa capacidad de las redacciones a los despachos de algún ministerio equivale a asestarle una puñalada a la libertad, y la posterior desaparición de una prensa crítica y libre. No existe un solo ejemplo que permita dudar de esta aseveración tan categórica y bastaría citar como ejemplos los casos de Chile, en la dictadura del general Augusto Pinochet; de Cuba, bajo el régimen castrista y en Nicaragua, en la era sandinista y antes bajo la dictadura de los Somoza. Con mucha frecuencia se esgrime la negativa o renuencia de un periódico a publicar éste o aquel informe o artículo de opinión que no se ajustan a sus criterios y políticas editoriales, como la prueba de que se requiere de un método gubernamental para fijar la responsabilidad de los medios de comunicación. Pero obligar a un medio a publicar aquello que considere contrario a su propia escala valorativa, constituye un atentado a la libertad de expresión, que es la base del funcionamiento de una prensa realmente libre y democrática. Existe todavía en el país mucha confusión, incluso entre periodistas, respecto a los conceptos de libertad de prensa y libertad de expresión, pues aunque ambos se relacionan estrechamente y en muchos sentidos la vigencia de uno depende de la permanencia del otro, son cosas muy distintas con particulares significados. La función social de la prensa ha sido siempre objeto de controversia y es natural que lo siga siendo. Como la libertad para imprimir diarios y revistas y operar estaciones de radio y televisión y otros medios de comunicación, constituye un elemento vital para la preservación de las demás libertades inherentes a la condición humana, a los gobiernos y a los dictadores les ha bastado siempre suprimirla para ahogar la disidencia y sepultar la democracia. Los intentos contra la independencia de la prensa datan de los albores mismos del periodismo. La brutalidad que caracterizó la represión de los medios de comunicación años atrás en muchos países, ha dado paso a métodos más sutiles, lo cual no significa que tales esfuerzos hayan amainado. Las amenazas contra la independencia periodística han cobrado la forma de un debate internacional con ribetes doctrinarios. Cuando ejerce su función crítica con seriedad, la prensa independiente se convierte en el mejor aliado de la democracia e incluso de los gobiernos. Hay algo peor que la censura y es la que se imponen a sí mismos los medios y muchas son las razones y factores que la han explicado a lo largo de nuestra defectuosa vida democrática. Pero existe un acto de degradación mayor que ocurre cuando los periodistas, fuera por dinero, afecto o miedo, declinan voluntariamente su misión y se ponen al servicio de un grupo o una corriente política a la que sólo le guía la ambición de poder, sin causa alguna, y llegan al extremo de cuestionar la labor de sus colegas, respondiendo a una directriz llegada desde el Palacio u otras alturas del poder. La militancia de muchos periodistas contamina la prensa. Y ese es uno de los peores males del ejercicio de la libertad en el país. Toda crítica es vista así como una forma de oposición, como si la oposición fuera además un crimen en una sociedad abierta y pluralista, olvidando de este modo el inconmensurable valor que el ejercicio de esta y la práctica de un periodismo libre, ajeno a toda influencia extraña a él mismo, representan para la vida democrática de una nación que se precia de sustentar esos valores. Como vigilante de las libertades, la prensa debe mantener una posición crítica frente a los poderes, especialmente el gobierno, por la naturaleza autoritaria de éste. Ese rol se hace más necesario en países como el nuestro sin instituciones fuertes y débil tradición democrática. En diferentes etapas, esa obligación fundamental ha cedido espacio ante un esfuerzo brutal de control de los medios al través de la adhesión, a veces casi fanática, de muchos de los que trabajan en ellos, y a pesar de la obstinada resistencia de una parte importante de la prensa que ha sabido defender su honor y su libertad de opinión. La ausencia de institucionalidad y el libertino poder discrecional de los funcionarios públicos, ejercen también una despiadada presión sobre la propiedad de los medios, intentando mediatizar su rol, en base a sutiles amenazas de diversa índole. En el ámbito periodístico, la fuerza de intimidación de los gobiernos en este país ha sido siempre superior a la capacidad de aguante de algunos medios y de muchos periodistas. Desde la funesta etapa de terror de la llamada Era de Trujillo, no se conoce otra etapa de la vida nacional caracterizada por un esfuerzo tan sostenido para uniformar la opinión pública por efecto de un control de programas de radio, televisión y columnas escritas, como la presente. Si bien es cierto que otros gobiernos han intentado lo mismo, preciso es reconocer que jamás se había alcanzado tanto éxito. Tan abrumadora corriente mediática destinada a proteger las acciones del gobierno, es fruto no sólo de la adquisición de talento, sino también de la identificación de propósitos, lo cual, sin duda, le asigna cierta legitimidad. Afortunadamente, la mayoría de los medios importantes ha sabido preservar su independencia y ellos constituyen hoy la más sólida garantía de defensa de las libertades democráticas de la nación

domingo, 7 de agosto de 2011

MUERTO TRUJILLO?

FranK Moya Pons
Publicado en diario libre
4 de Sept. 2010.

Con la muerte de Trujillo en 1961 se desataron todas las energías de la nación que la dictadura había mantenido reprimidas.

Los grupos medios que habían venido formándose empezaron a organizarse en una pléyade de instituciones, grupos de presión, grupos de intereses y asociaciones que han terminado dándole a la República Dominicana una fisonomía institucional que contrasta radicalmente con la hegemonía gubernamental y estatal que fue la norma de la vida dominicana hasta entonces.

Al caer la dictadura se liberalizaron los controles políticos que impedían a los dominicanos el ejercicio pleno de la libre empresa, y los gobiernos mantuvieron la política de permitir la libre competencia contra los antiguos monopolios trujillistas que quedaron como propiedad del Estado luego que éstos fueron confiscados por el Estado a partir de 1961.

Muerto Trujillo comenzó a configurarse un nuevo empresariado nacional compuesto inicialmente por comerciantes y artesanos que luego se hicieron industriales o que ampliaron sus negocios de importación y exportación.

En 1941, por ejemplo, el 87 por ciento de toda la inversión industrial en la República Dominicana estaba controlada por extranjeros, mientras que hoy, gracias a la proliferación de industrias nacionales, el control extranjero en este sector está reducido a menos de un 20 por ciento.

La presencia extranjera en el sector industrial es más visible hoy en las llamadas zonas francas para la exportación de productos manufacturados y bienes intermedios que empezaron a instalarse en el país a partir de 1968.

La primera de estas zonas francas fue instalada en La Romana, y a ella siguieron otras dos, una en San Pedro de Macorís y otra en Santiago de los Caballeros.

Con los años las zonas francas han seguido proliferando, estableciéndose en Santiago, La Vega, Puerto Plata, Moca, Haina, San Isidro, Los Alcarrizos y la Autopista de Las Américas, además de algunas llamadas zonas francas especiales.

En conjunto todas las zonas francas ofrecen hoy empleo a unas 200,000 personas, muchas de ellas mujeres que al ocupar estos nuevos puestos de trabajo están aprendiendo nuevas destrezas laborales, están emancipándose económicamente de sus maridos, y están adquiriendo una mayor libertad económica.

No han sido sólo las industrias de sustitución de importaciones las que han quedado en manos dominicanas pues también el comercio está mayormente controlado por empresarios nacionales, con excepción de las grandes casas importadoras y exportadoras que permanecen en manos de una pequeñísima élite de comerciantes españoles e hijos de españoles que han sabido integrarse a la sociedad dominicana.

Otro visible grupo de comerciantes está conformado por los hijos de los inmigrantes sirios, libaneses y palestinos que llegaron al país a finales del siglo XIX y principios del XX y que, desde el principio, se dedicaron a la vida mercantil y terminaron controlando importantes segmentos del mercado en algunos de los principales pueblos dominicanos.

Con el tiempo los hijos de estos árabes se dedicaron a las profesiones y hoy forman un importante conglomerado que combina las actividades comerciales e industriales con las profesionales.

Poco a poco fueron formándose grupos económicos en torno determinadas actividades, como ha sido el caso de los antiguos industriales que forman el núcleo del llamado "grupo industrial de Santo Domingo", o el de los nuevos industriales de Herrera.

También son muy visibles los empresarios locales conectados con la banca, los negocios de las zonas francas, los empresarios turísticos, los importadores, o el de los exportadores de productos primarios, los importadores y fabricantes de productores farmacéuticos, así como muchas empresas extranjeras asociadas en la Cámara Americana de Comercio.

Como empresarios nacionales también se destacan los productores de leche, carne de pollo, cerdo y res, y los procesadores de frutos para la producción de jugos y granos enlatados, al igual que los productores de cigarros y cigarrillos, cervezas y refrescos, y exportadores de café, cacao y tabaco.

Hay también nuevos grupos de exportadores de productos no tradicionales como yuca, ñame, yautía, plátanos, limones agrios y frutas, además de los tradicionales productores y exportadores de bananos.

Después de muerto Trujillo, muchos comerciantes importadores y algunos industriales se valieron de sus relaciones políticas e influyeron en los gobiernos para que éstos aprobaran leyes dirigidas a favorecer el desarrollo de sus intereses.

Las leyes de incentivo industrial, turístico, agroindustrial, y de fomento a las exportaciones, entre otras, han contribuido mucho al desarrollo de sectores productivos que antes tuvieron poca importancia en la economía nacional.

Concomitantemente, el país ha visto crecer una pléyade de asociaciones e instituciones que agrupan a estos empresarios y que interactúan constantemente con los administradores del Estado en una dinámica siempre cambiante de intereses encontrados que, en última instancia, ha favorecido el desarrollo del mercado nacional.

Aunque dominado por varias grandes empresas en determinadas áreas, este mercado es bastante abierto y dinámico, y en él concurren todos los empresarios que desean invertir tanto en grande como en pequeña escala como lo muestra el crecimiento del sector de las microempresas, de las cuales había 650,000 unidades en todo el país en 2009.

Estas microempresas son negocios que tienen diez empleados o menos, son responsables de más de un quinto del producto nacional bruto y ofrecen empleo a más de un millón de personas.

Las microempresas están distribuidas por todo el país y son hoy uno de los principales indicadores del dinamismo de la economía dominicana. Ellas expresan la vitalidad del sector mercantil dominicano pues en casi todos los pueblos del país proliferan los negocios al tiempo que se modernizan los establecimientos comerciales.

De la misma manera, esos micronegocios reflejan la continua innovación y renovación de los talleres artesanales pues una de cada cuatro microempresas son unidades manufactureras.

Una de las nuevas características del comercio interno del país es su amplísima dispersión geográfica. A principios de siglo, las tiendas estaban casi siempre concentradas en "el centro" de los pueblos, generalmente alrededor de las plazas y mercados, en donde inicialmente se celebraban las ferias.

Los establecimientos comerciales se ven por todas partes, y aunque los pueblos siguen exhibiendo sus zonas comerciales alrededor de estos antiguos centros, el desarrollo de los barrios populares y las urbanizaciones ha obligado a la dispersión de las tiendas.

En las ciudades más grandes existen ahora muchas zonas comerciales ubicadas, no en un solo punto como antes, sino a lo largo de las grandes avenidas o de las principales arterias viales. En los barrios pobres y marginados también existen centros de servicios, casi siempre en las calles fronterizas de estos vecindarios con otros de mayor nivel económico.

Por otro lado , se observa hoy una clara tendencia entre los empresarios dominicanos hacia el establecimiento de vínculos con empresas extranjeras, generalmente norteamericanas, que aportan capital, experiencia tecnológica y conocimientos gerenciales.

Proliferan hoy las alianzas estratégicas entre compañías dominicanas y extranjeras que están abriendo el mercado nacional a la competencia internacional, y están obligando a los empresarios nacionales a modernizar sus empresas y a hacerlas más eficientes.

En algunos casos, empresarios jóvenes con apoyo financiero de sus familias o de los bancos se han lanzado a la apertura de franquicias que representan grandes cadenas de comercialización de productos de consumo popular, como es el caso de los tacos, las rosquillas, las hamburguesas, el pollo frito, las pizzas, o la ropa y los zapatos deportivos.

La implantación de estos negocios marca el inicio de una nueva etapa del proceso de norteamericanización económica que, a juzgar por otros procesos similares, terminará imponiendo una nueva fisonomía a las ciudades y pueblos, y a los cruces de caminos en todo el país.

Por otro lado, la demanda de alimentos por parte de los centros turísticos, continúa ejerciendo un importante impacto sobre la agricultura dominicana y sigue aportando un fuerte estímulo a la producción que ha llevado a los productores nacionales a expandir el horizonte agrícola dominicano con nuevas plantaciones de frutas.

Se destacan, particularmente, cítricos, cocos, bananos, aguacates, papayas y piñas, así como nuevos centros productores de pollos, carnes y productos lácteos que los turistas consumen en grandes cantidades. Estos nuevos mercados han fomentado la modernización y expansión de las industrias de bebidas, alimentos enlatados y cigarrillos, entre otras.

Después de muerto Trujillo, muchos comerciantes importadores y algunos industriales se valieron de sus relaciones políticas e influyeron en los gobiernos para que éstos aprobaran leyes dirigidas a favorecer el desarrollo de sus intereses.




De Frank Moya Pons

La vida de un asesino capitalista glorificada y endiosada por el miserable periodismo moderno

Por: José Sant Roz
Fecha de publicación: 09/05/07




Rafael Leonidas Trujillo Molina fue de los más abominables asesinos que se haya conocido: mataba sin control alguno a sus opositores, y si éstos se iban al exterior, ordenaba secuestrarlos y luego los masacraba en su presencia. A algunos se les quitó la cabeza, o los descuartizó, pero antes los torturaba con sevicia, con saña. Así hizo asesinar al escritor Jesús de Galíndez, a quien sus esbirros secuestraron en Nueva York, y el propio Chapita le ordenó comerse el libro “La Era de Trujillo”, y le pasó un vaso de agua para que se lo tragara. A este monstruo de Rafael Leonidas Trujillo Molina se le propuso para el Premio Nobel de la Paz, sin duda con el apoyo del bello imperio norteamericano. Pero entonces no teníamos gusanos cubanos exiliados en Miami como Carlos Alberto Montaner o Andrés Oppenheimer que chillaran todos los días por la libertad y la democracia en América Latina; como tampoco un Otto Reich que se viviera irritando por lo que pasaba en aquella isla. Entonces el mar de la felicidad podía encontrarse en cualquier parte del mundo menos en la República Dominicana.

Ya quedaban pocos nombres solemnes para llenar los títulos que requería Trujillo, y en el almanaque faltaban días para cumplir con las efemérides que exigía tan excelsa familia. El pequeño Ramfis, fue declarado “Protector de los niños pobres” y “Príncipe Favorito”, mientras que al Presidente y a su mujer lo aclamaban como los “Grandes y Únicos Protectores del Reino”. Pero faltaba más, el decreto número 16 del Presidente de la República, fechado el 26 de agosto de 1938, asciende a Ramfis al grado de general de Brigada, “en mérito a los servicios”.

El 13 de julio de 1938, se creó la Orden de Trujillo, e inmediatamente se le otorgó esta máxima condecoración al propio Trujillo en acto solemne de las Cámaras Legislativas. Más tarde habría de relumbrar en su casa un letrero luminoso que decía: “Dios y Trujillo”, tal cual como lo exigía el juez aquel. La Orden de Trujillo la deseaban poseer ardientemente jefes de Estado y de Gobierno, Cortes Permanentes de Arbitraje, catedráticos de Derecho, de Historia, filosofía y ciencias políticas. Si la gente de Pdvsa hubiera vivido entonces, no se habría llamado “Gente del Petróleo”, sino “Gente de Trujillo”.

Como la señora Bienvenida, esposa de Trujillo, no podía darle hijos, el 30 de septiembre de 1935, se promulgó una Ley de Divorcio con esta causa: “La voluntad de uno de los cónyuges, si los esposos no han procreado hijos durante los cinco años siguientes a la celebración del matrimonio, ni posteriormente...”. Y el hombre fuerte de aquella isla se divorció de doña Bienvenida. (Después de celebrado su divorcio, esta ley fue derogada). Siete meses más tarde de haberse sancionado esta Ley el Honorable Presidente celebra sus bodas con la madre de Ramfis. Poco antes se había celebrado el bautismo del coronel niño, realizado por Monseñor Ricardo Pittini, arzobispo de Santo Domingo.

Qué “bello” y qué “simpático” era aquel Ramfis con sus lentes oscuros, digo, con su gorra de General en Jefe de la Aviación, que paseaba en su yate que llevaba su nombre, y en el que agasajó a grandes personajes de la política norteamericana, entre ellos a Richard Nixon, en 1955. Lástima que Ramfis no hubiera pensado en una cadena de medios de comunicación para verse en el espejo de millones de pantallas chica luciendo su bello porte, sus uniformes bañados en excelsos reconocimientos. Hubiera llegado más lejos, más allá de Hollywood, a la CIA. Un imperio empresarial, un holding, también es una dictadura, impulsa dictaduras, sostiene dictaduras, es el vientre de todas las dictaduras. Son las únicas dictaduras. Y un hijo “bello” es lo mismo en un dictador que en un dueño de medios. Los nuevos tiranos son los dueños de los medios. Todos los dueños de medios son unos Chapitas. Se hacen bellos para todos, como la mujer aquella del “Ciudadano Kane”. O como la otra hija de Chapita llamada María de los Ángeles del Corazón de Jesús. Una hija que le nació en medio del caos de la Segunda Guerra mundial, cuando Trujillo proclamó su neutralidad al mundo en estos términos: “La República Dominicana seguirá la política de los Estados Unidos por dónde quiera que éstos se dirijan”.

Trujillo en Europa recogió una buena cosecha de altísimas condecoraciones, lástima que no estaba en su trono el rey Juan Carlos de Borbón, porque de seguro le habría encasquetado una veintena (como esa que le dio a Patricia Poleo) de Premios Príncipes de Asturias. Pero bueno, fue casi lo mismo, Chapita recibió de esa emputecida y púrpura derecha muy entroncada con la negra España, la Gran Cruz de Malta, y se la impuso el príncipe Gaetano de Borbón Parma. El príncipe llegó vestido con la camisa azul y la boina roja de la Falange Española, y en retribución Trujillo le impuso su “Gran Cruz de la Orden de Trujillo”. Téngase en cuenta, además, que el 18 de julio de 1947, día de fiesta nacional de la España franquista, Trujillo recibió la Gran Cruz de Carlos III, y se despepitó en elogios a la política de Franco. Chapita gastó más acuñando en oro su “Gran Cruz de la Orden de Trujillo” que en lo que hizo en puentes y carreteras. Cuando murió, sesenta siete cajas con esta memorable orden del gran estadista se cargaron para su país los marines norteamericanos. Si los rusos se cargaron con el oro español, los gringos se lo llevan todos los días de todas las repúblicas democráticas de Latinoamérica.

Las fábricas de placas, condecoraciones, cordones, charreteras, insignias, galeones, monedas, escudos, pergaminos de cantos dorados, no se daban abasto en Estados Unidos para las peticiones que cada mes se hacían desde la República Dominicana. El 25 de mayo de 1938 se creó el “Premio Julia Molina de Maternidad” (en nombre de la madre de Trujillo), El Día del Padre será el Día de José Trujillo Valdez, y también se crea el “Premio Escolar Ramfis”. Después a la esposa de Trujillo la proclamaran, las emperifolladas damas ricas, civilistas, proto-mayameras, de esa Nación: “Primera Mujer de las Américas en la República Dominicana”. Todo lo que tocaba y cargaba Trujillo era declarado joya nacional, y se estaba encorvando con el peso de tantos honores porque este mismo año le encajaron el de “Restaurador de la Independencia Financiera” y “Catedrático de Economía Política” de la Universidad de Santo Domingo, y enfermó gravemente. En nombre de estos títulos y muchos otros que se estaban cocinando en los cerebros ardorosos de sus seguidores, EE UU le concedió en 1941, préstamo, a través del Export-Import Bank, para comprar armas, de tres millones de dólares.

Y el 13 de diciembre de 1941, Trujillo le declara la guerra al Japón, y en grandes titulares de esos medios de comunicación, poderosos y miserables, apareció un enorme titular: “Fue declarado el estado de guerra entre la República Dominicana y el Japón”. Tres días más tarde, esos mismos medios tendrían servido otro titular de declaración de guerra contra Italia y Alemania. Esos mismos miserables dueños de medios de aquel país, idénticos a los de todos los países, el 7 de febrero de 1942, en celebración del Día del Periodista, La Nación publicó una gran foto de Trujillo llamándolo “Primer Periodista de la República”. Se lo tenían bien merecido. Peor fue lo que se hizo el 18 de junio de 1954, cuando Trujillo se le designó académico de número de la Real Academia Española.

Pero hay algo más: El 8 de mayo de 1943, Ramfis le pide a su padre que derogue el nombramiento de General que “hizo en un acto de simpatía a mi niñez”. Y el padre conmovido lo acepta. Inmediatamente los medios de comunicación se llenan de titulares enormes con aquel gesto que es “la prueba de civismo que acabas de ofrecer a la juventud dominicana”. “¡Qué hermoso y consolador se aparece esto en un mundo tan escaso de valores morales!”. Hay miles de carta de felicitación que no caben en todos los periódicos. Así que Ramfis tenía 14 años cuando renunció a su primer generalato. Pero diez años más tarde cuando sea de nuevo Mayor General y Jefe de Estado Mayor de la Aviación, nadie se preguntó cómo fue que llegó tan alto sin haber pasado por grados o escalafones inferiores. Pero nada, ya también era doctor en Derecho (sin haber estudiado jamás leyes) e inspector de Embajadas y Legaciones con rango de Embajador Extraordinario. Ramfis comenzó a importar caballos de carrera, y cuando el dueño del algún animal le ganaba a los suyos, lo metía en la cárcel o lo expulsaba del país.

Pero la familia Trujillo no era tan arbitraría como la gente se imagina. No. Trujillo amaba tanto la constitución de su país, que para 1947, se proclamó la Constitución número veinticinco de su historia, y estaba dispuesto a reformularla veinte veces más si era necesario. El 26 de noviembre de 1947, familiares de Trujillo fueron condecorados con la Legión del Mérito de los Estados Unidos. Pero poco después, la hija menor del dictador, María de los Ángeles del Corazón de Jesús, junto con una primita suya, son nombradas Embajadoras Extraordinarias en Misión Especial para asistir a la Coronación de la Reina de Inglaterra. Más tarde Angelita del Corazón de Jesús será Reina de la Feria de la Paz y Confraternidad del Mundo Libre. Al pasar por Madrid, estas niñas son homenajeadas con un banquete oficial por Franco. A Trujillo entonces le estaban gustando los viajes, porque de veras creía que era uno de los hombres más importantes de su continente después de Harry Truman. En mayo de 1954 viaja España y al Vaticano, y en Madrid es recibido oficialmente por Franco y los dos Generalísimos se abrazan y se condecoran, otra vez mutuamente. Con el Papa firma un Concordato, cuyo punto clave es la eliminación del divorcio entre parejas católicas. Ya para entonces Trujillo se había divorciado dos veces y su hija Flor de Oro, cinco veces. Esta es la historia de los hombres ricos y poderosos de América Latina, sobre todo en la región caribeña, cuyos Ramfis heredan los grandes bienes de sus padres.

El 1956, por exigencia de la Casa Blanca, el estadista Trujillo le entrega en calidad de préstamo al dictador Fulgencio Batista, y para que compre armas, un millón de dólares. Cuando se los da, le dice: “Para que no te ahogues en el Mar de la Felicidad”. Pero así y todo, Batistas no puede, y acaba huyendo a la Republicana Dominica el 1º de enero de 1959. Batista había huido de Cuba con varias cajas de dólares, y en República Dominicana quiso hacerse el pobre, hasta que Trujillo lo llamó a su despacho, y le dijo: “¿Usted no pretenderá que yo le cobre a Fidel Castro unas armas que se usaron en su contra?”. Batista, luego de sudar copiosamente saldó su deuda con el terrible tirano.

Con Batista no había Mar de la Felicidad sino de Putas: Mafiosos, bandas de verdugos trajeados de empresarios, policías criminales al servicio de la CIA. Qué error ha resultado para todas las Coordinadoras Democráticas de América Latina que el lugar del Mar de Putas que era Cuba, terminara en el de la Felicidad de hoy. Venezuela, gracia a Dios, nunca ha sido un Mar de la Felicidad gracias a los Chismeros que hasta los carritos de helados nos trajeron hechicitos y completos. Gracias a ellos Venezuela entró en un franco desarrollo social, en un completo autoabastecimientos de productos agrícolas, y en una de las potencias educativas y económicas más sobresalientes del continente.



Fue aquella una época de los años sesenta, que pudo haber sido el del inicio de la liberación de América Latina, porque los tiranos andaban temblando en el continente, EE UU diseñó un plan más perfecto para la dominación: LA MENTIRA A TRAVÉS DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN, ADEMÁS DE LAS ESPECTACULARES TRAMAS PARA IMPONER POR ELECCIONES AMAÑADAS TODOS LOS GOBIERNOS DEMOCRÁTICOS QUE NECESITARAN. De allí en adelante ya no le hacía falta el estadista Trujillo, sino bellacos lacayos como Rómulo Betancourt.



Entre algunos documentos desclacificados de la CIA en referencia a la República Dominicana, en el relativo a The United Sates Capability to Influence ther Furtherance or Our National Objetives in Latin América, el que contiene el menaje número 967156, el Comando Sur sostiene el 29 de octubre de 1959, que “LA PERPETUACIÓN Y EL MANTENIMIENTO PARA SIEMPRE DE LA DICTADURA DE RAFAEL LEONIDAS TRUJILLO, ES LO MÁS CONVENIENTE A LOS INTERESES NORTE-AMERICANOS”.

De modo que Betancourt era un cero a la izquierda en su guerrita contra Trujillo, y nada podía hacer contra el dictador dominicano sin la previa autorización de los gringos. El mismo Comando Sur, ese 29 de octubre recomendaba que una maximización de la “INFLUENCIA DE LOS MILITARES EN LATINOAMÉRICA ES EL MÁS EFECTIVO MÉTODO PARA ENFRENTAR LAS ALARMANTES SITUACIONES QUE SE ESTÁN DANDO EN LA REGIÓN DEL CARIBE”.

Los mandos militares estadounidenses veían en Trujillo un bastión en la campaña internacional contra subversión comunista. Estos mismos bandos recomendaban que a los políticos profesionales de latinoamericana se les viese con suspicacia, “tanto en lo que respecta a sus motivos patrióticos, como a su profesada amistad hacia los Estados Unidos” (rezaba el mensaje secreto de este Comando, número 967156).

Para 1954, en doce de las veinte repúblicas latinoamericanas gobernaban dictaduras militares apoyadas fuertemente por EE UU. Las que no eran dictaduras, para gobernar debían tener el visto de bueno de Departamento de Estado. A partir de 1960, el Presidente Dwight Eisenhower comienza a plantearse la salida de Trujillo para que no se repita la experiencia cubana. Era una decisión muy compleja, si se toma en cuenta que Trujillo fue el campeón del anticomunismo desde 1947, cuando el demócrata Harry Truman proclama su doctrina. No hay que olvidar que Rafael Leonidas participó activamente en las actividades que desarrollaron las tropas norteamericanas en la intervención de 1916 a 1924 en este país. En la política internacional, el más servil de los gobiernos a las decisiones de Washington es Chapita. Es totalmente falso que los roces de Dwight Eisenhower con Trujillo proviniesen de la negativa del gobierno gringo en 1958 de concederle a Ramfis un diploma por parte del Comand and General Staff College, de Fort Leavenworth, en Kansas, porque ya en los pechos de Ramfis no cabía una condecoración más del gobierno norteamericano. No hubo en aquellos primeros años de la década de los sesenta, esfuerzos conjuntos con varias dictaduras para intentar derrocar a Fidel Castro. Betancourt será utilizado por Washington como la cuña mayor para que en nombre de la democracia emprenda en la OEA y en todas partes una campaña atroz contra el comunismo en América Latina. El mar de focas de primeros mandatarios latinoamericanos se contonearan de lo lindo por las sardinas que les echarán los gringos. Nadie quería ser, por supuesto, una Mar de la Felicidad. Para no ser un Mar de la Felicidad había que vivir de rodillas. La situación de hipocresía bestial en el Caribe se caldeó, cuando The New York Times publicó el 22 de enero de 1959, palabras de Fidel Castro en las que acusaba a los Estados Unidos el no haber cuestionado jamás las atrocidades del monstruo de Trujillo, pero que sí pegaba el grito en el cielo cuando se fusilaba a los esbirros de Fulgencio Batista.



EN QUÉ CONSISTE EL “MAR DE LA FELICIDAD DE CUBA”

Al mismo tiempo, Harry Schlaudeman, experto terrorista del Departamento de Estado norteamericano, sostenía: “nuestro generalísimo ha sido durante los años más caliente de la Guerra Fría un aliado o un instrumento el gobierno norteamericano contra el comunismo internacional”. Dwight Eisenhower insistía en que había que sacrificar ese peón para fines ulteriores de la política estadounidense. “Ya es un perro que no muerde”.

A la par que se veía qué se hacía con Trujillo, EE UU utilizando a su nuevo peón en la escena política caribeña, a Betancourt, le ordenó cortarle el suministro de petróleo a Cuba por parte de Venezuela. Entonces Cuba comenzó a importar petróleo de la Unión Soviética. EE UU se negó a refinar ese petróleo, y Fidel decidió nacionalizar las compañías norteamericanas. Fue cuando EE UU decidió convertir a Cuba en el Mar de la Felicidad que es hoy, con invasiones, embargos y acosos asesinos de la CIA. La CIA ya había proclamado su ley contra cualquier gobierno que intentase ser soberano en América Latina: “O coméis mierda o seréis convertido en un Mar de la Felicidad”. Dwight Eisenhower le aplicó el primer crimen económico contra Cuba cuando le redujo en 700 mil toneladas a la cuota de azúcar, reduciéndola luego a cero en marzo de 1961. Fue cuando Trujillo se aprovechó de esta medida, y con senadores y representantes gringos aliados a su política democrática, aumentó la cuota de la azúcar dominicana en el mercado estadounidense. Así se hizo para que la República Dominicana de Chapita nunca fuera un Mar de la Felicidad. Después vino el show de 1961, cuando Dwight Eisenhower rompió relaciones con Trujillo, “pero manteniendo las tipo consular”. Tres días después de este anuncio, la Nicaragua del monstruo Somoza también rompe relaciones con Trujillo, y lo mismo hace la joya de Francois Duvalier.

Una cerrado el caso Trujillo, la flota americana se parapetó en las costas de la capital dominicana, con el llamado GRUPO CONSULTIVO DE ASISTENCIA MILITAR, MAAG, uno de los principales instrumentos de EE UU para incidir en las decisiones de este gobierno caribeño. Cuando el MAAG no podía cumplir su misión a solas, le asistía desde Panamá el Comando Sur. Fue el MAAG, quien dio el golpe de estado contra el gobierno constitucional de Juan Bosh el 25 de septiembre de 1963, la prisión y exilio de los generales balagueristas durante la guerra de 1965, y el propio exilio forzado del general Elías Wessin y Wessin, además de la presencia durante los cambios militares efectuados por el Presidente Antonio Guzmán el 16 de agosto de 1978. Fue así, gracias al MAAG, como la República Dominicana nunca llegó a ser otro Mar de la Felicidad.

martes, 14 de junio de 2011

EL TIRO RAPIDO

Mario Rivadulla
Lunes 13,06,11

Arrogante y manipulador el nieto de Rafael Leonidas Trujillo que el fin de semana declaró que su familia no tiene que pedir perdón por los crímenes y atropellos de su abuelo. El desplante ayudó a evidenciar por nueva vez la absoluta falta de sensibilidad y escrúpulos de este otro miembro de la familia del ajusticiado dictador, quien en el colmo del cinismo trató de atribuir a razones políticas de la época, los tormentos que sufrió el país bajo la bota inclemente de su homicida ancestro. Un nuevo intento de distorsión de la real horrenda historia que escribió con la sangre de miles de víctimas a lo largo de sus tres interminables décadas de acumular infamia sobre infamia.

Aunque por razones muy diferentes, hay que reconocer que este joven Trujillo tiene razón cuando rechaza que su familia deba pedir al pueblo dominicano la remisión de los pecados de su abuelo. No sería justo a más de resultar un inútil ejercicio de hipocresía. Esto así, sobre todo, después de la intensa campaña mediática que la hija Angelita y otros miembros de su clan han venido desarrollando para tratando de arropar el carácter criminal del régimen de Trujillo, que formaba parte de su personalidad y su responsabilidad directa en los hechos vergonzosos que lo caracterizaron.

Pedir perdón ¿para qué? ¿Acaso serviría de algo?

¿Es que los opositores, disidentes, patriotas y mártires podrían levantarse de sus tumbas y volver a vivir la existencia que les arrancaron, muchas veces sometiéndolos a las mas crueles torturas?

¿Retornarían a sus hogares y los acogedores brazos de sus seres queridos, hermosas, lozanas y rebeldes las heroicas hermanas Mirabal?

¿Y los autores del liberador magnicidio, perseguidos, acosados y ultimados por la jauría de brutales sicarios en la orgía de odio, venganza y sangre promovida por Ramfis Trujillo, digno émulo de su progenitor?

¿Se secaría una sola de las lágrimas derramadas por miles de madres, esposas, hijos y novias a cuyos hogares llevó dolor y luto, cuyos corazones laceró y en cuyas mentes dejó la huella imborrable de su locura criminal?

¿Retornarían a las arcas del Estado y a las víctimas de su desmedido e inescrupuloso afán de lucro, los bienes que malversó, los patrimonios de los que se apropió con métodos gansteriles?

No. Los errores, excesos y carencias de esta semi democracia tan imperfecta en que vivimos podrán ser muchos, pero nada comparable a esas tres décadas de oprobio y degradación, cuando el país entero pasó a ser manejado a horca y cuchillo como hacienda personal y sus habitantes reducidos a la más humillante servidumbre como es la que representa la pérdida de sus libertades fundamentales.

No. Nada de perdón. Nada de palabras carentes de toda sinceridad.

Basta con que si les queda un átomo de decencia, no sigan insistiendo en pretender distorsionar la historia para presentarnos el Trujillo benefactor que nunca fue, en vez del Trujillo asesino y depredador que sí fue.

Con eso sería más que suficiente.

lunes, 13 de junio de 2011

COMO DEBE SR CONOCIDO EL TIRANO TRUJILLO.

Trujillo: El chacal bípedo de San Cristóbal.
Por: Julio Escoto Santana.
Tomado del diario libre 11 de Junio del 2011.

Rafael Leonidas Trujillo, uno de los tiranos mas letales que ha tenido la República Dominicana arrasó con la democracia y con todas las libertades durante su pavoroso reinado de 31 años en el que se fue haciendo cada vez más prepotente, ambicioso, codicioso y poderosamente rico; y para el logro de esos nefastos propósitos, ultimó vidas y talentos; adquirió -mediante actos encubiertos con aparente legalidad- inmuebles y haciendas de gran valor a un precio escandalosamente irrisorio, los que después vendió al Estado Dominicano por sumas exageradamente abultadas, saqueando así al erario de manera descarada; y el que, al igual que el nogal, no dejó crecer nada bajo su sombra.

En la declinación de su autoridad ilimitada, le hizo mejoras a su "máquina infernal del crimen," por lo que llegó a ser poseedor de un espantoso expediente en derechos humanos; el que por medio del Servicio de Inteligencia Militar (SIM), dejó un rastro incalculable de violaciones, torturas, asesinatos y desapariciones forzadas; el que, a través de esa misma maquinaria de terror y muerte puso en ejecución un diabólico plan para, "primero: eliminar a los que conspiraran contra su régimen; luego, a sus cómplices; después, a sus simpatizantes; y por último, a los indiferentes y a los tibios." Y bajo ese terrífico esquema, "dio plata a sus incondicionales; plomo a sus enemigos políticos y palo a los indecisos."

El que durante 31 años se mantuvo por la fuerza en el poder irrespetando la disensión ideológica y estrangulando los espacios de crítica y el pluralismo político; el que modificaba a su antojo la Constitución, designaba legisladores, jueces y funcionarios públicos que al tomar posesión de sus respectivos cargos, tenían que firmar -sin fecha- su renuncia, por lo que, sin ningún aviso, podía sustituirlos en cualquier momento; el que en sus francachelas afirmaba -según sus acólitos- "que tenía la astucia de Maquiavelo y la perversidad de Nerón;" el que hacia compatible sus creencias religiosas con sus crueldades mas refinadas; con las traiciones mas repulsivas y la lascivia mas desordenada. Y el que recurría al recurso de la muerte para acallar a sus opositores, llegando a segar la vida de mucha gente generosa de este pueblo admirable, haciendo de la Patria de Duarte un gran cementerio.

El que se consideró dueño absoluto de vidas y haciendas del país; el que se proclamó único Dispensador de Honores y Favores; Garante del Orden, del Progreso y del Destino de nuestra Nación; el Alto Destinatario; el Benefactor y Padre de la Patria Nueva; el más Grande enemigo del Comunismo; el Big-Man (el gran hombre); "Yo el Supremo, el mas Grande, el mas Poderoso;" el Heraldo de una Verdad Superior que se hizo endiosar por sus cofrades con títulos y elogios para hacerle creer al pueblo que era la encarnación de Dios; el que hasta pretendió ocupar su sitial cuando plasmó esa blasfemia en la placa de metal que obligatoriamente había que comprar y colocar en la entrada de todos los hogares, la cual tenía impresas estas palabras: "Dios y Trujillo."

Y finalmente, el que, "hasta la misma noche de su ajusticiamiento creyó haberle tocado la misión de exterminar todo lo que por no ser como él, representaba el caos, la antipatria y el sindiosísmo."

A todo eso se debe, que con desparpajo y frialdad, fuera conocido en la República Dominicana y en el Mundo como lo que en realidad fue: Un hombre cruel, despiadado, terrible, con un corazón de piedra y un carácter sanguinario; un cínico; intrigante, desconfiado, autoritario, siniestro e intolerante sin escrúpulos ni sentido de la lealtad, salvo al Ejército como Institución, pero no a determinados compañeros de armas a quienes -en su momento- de manera selectiva hizo asesinar según su conveniencia. El que obsesionado por el diablo que llevaba dentro, dispuso acciones criminales para eliminar físicamente a cientos de sus adversarios políticos, desapariciones forzadas que "consternaron a la sociedad y que llevaron dolor, lágrimas y luto a muchos hogares dominicanos." En fin, un megalómano carente de piedad y compasión que le fascinaba la parafernalia militar, al extremo, de que llegó un momento en que la pechera de su uniforme resultaba estrecha para colocar en ella el montón de condecoraciones y medallas que le otorgaban sus aduladores, lo que le hizo ganar el apodo de "chapita."

Esas y no otras son las necesarias percepciones que debe tener la juventud dominicana sobre ese tirano de "temperamento volcánico" que amasó antipatías nacionales y universales, para que las conozca y las difunda, y esté siempre presta a impedir que algo igual o parecido vuelva a suceder en nuestro país; para que evite que ocurran en el futuro las continuas y graves pesadillas que padecimos en ese vergonzoso episodio de nuestra historia política que tuvo una duración de 31 años; y para que nunca más permita el ascenso a la Primera Magistratura de la Nación de un aspirante, que siendo realmente un chacal bípedo, se disfrace de oveja y utilice como carnada el acróstico que le compuso uno de sus lisonjeros con las letras iniciales de sus nombres y apellidos: RECTITUD, LIBERTAD, TRABAJO Y MORALIDAD, con la pérfida finalidad de confundir y seducir al pueblo dominicano con mentiras y falacias, cuando en verdad, lo que hizo este tirano fue lo siguiente:

Rafael (R): (Rectitud) Taimada promesa de justicia para luego implantar una implacable tiranía de 31 años.

Leonidas (L) : (Libertad) Mendazmente ofertada; la que después amordazó, y finalmente cercenó.

Trujillo (T) : (Trabajo) Promesas de faenas bien remuneradas para más tarde hacerlas forzosas; y

Molina (M): (Moralidad) Buenas costumbres ofrecidas pero jamás cumplidas; por el contrario, con sus actos aberrantes enlodó las reputaciones de las familias más dignas, y mancilló con morbosa delectación el honor de ciudadanos íntegros.

Siempre resultará saludable recordar, que los hechos sangrientos cometidos u ordenados por este dictador, finalmente se revirtieron en su contra, y culminaron con la eliminación de "ese bicho malo que murió como había vivido;" pues de acuerdo a una sentencia bíblica, "lo que entra con sangre, con sangre cae;" quedando confirmado: "que el que a hierro mata a hierro muere."

Y para ventura del pueblo dominicano, este tirano que nunca admitió ser una frágil criatura olvidó, que "la contabilidad del Altísimo no solamente es justa, sino que lleva sus libros exactos;" y por eso, no murió en su cama; ni como César, "en las escalinatas del Senado," sino, que fue "ajusticiado a la orilla del camino como un bandolero cualquiera," en cumplimiento a lo dispuesto en el idóneo juicio del Profeta Isaías que aparece en el capítulo 40, versículos 23 y 24: "Dios convierte en nada al poderoso y hace desaparecer al que oprime a su Pueblo, que para Él, es como una planta tierna recién plantada, como si su tronco nunca hubiera tenido raíz en la tierra, a la que sí sopla se marchita, y el torbellino se la lleva como hojarasca."